sábado, 24 de junio de 2017






Música para el fin de semana. The Wedding Present. Porque why not.

Por lo demás, bien. Poco más o menos. Acalorados, agotados, perplejos: lo que viene siendo un verano intensito (y eso que acaba de empezar).

La semana ha sido rara, pero con visitas chispeantes (C) y noticias buenas (Mer), además de algún aviso de cambios futuros que ya veremos en qué quedan. Los días se hacen largos y pesan: van haciendo falta unas vacaciones.

Leyendo: esto de aquí abajo...


(Además de Alack Sinner, ya lo dije, y de Peanuts: ¡he llegado a 1999, esto se acaba!)


Días tranquilos en el edificio Baxter.

jueves, 22 de junio de 2017



Ya se ha hecho público el cartel de la próxima Semana Negra de Gijón, y es tremendo. Lo firma Carme Solé.






Rerun va teniendo más y más presencia, más allá del asiento trasero de la bici de su madre. (Aquí con guiño cinematográfico.)



Peanuts, 1995.

miércoles, 21 de junio de 2017

lunes, 19 de junio de 2017


Sopla un viento de tormenta (sin una gota de agua y con mucha tierra). Algún relámpago he visto.

Esta mañana he cerrado reserva de hotel: el mes que viene pasaré unos días en Gijón. La Semana Negra cumple treinta años, treinta.

Esta tarde ha venido C de visita, y eso siempre me pone de buen humor.

Y, al llega a casa, nuevo vídeo de Ter.

Día completo, día Comansi.

domingo, 18 de junio de 2017


Leyendo:


Alack Sinner, de Muñoz y Sampayo. (Que es, en buena medida, releer, pero también mirar de otra manera después de tanto tiempo. Y recuperar el asombro.)


Por lo demás, las chicas están bien (y eso me pone de buen humor).

(Natacha Bustos y su Moon Girl, una maravilla.)







sábado, 17 de junio de 2017





Música para el fin de semana. Slowdive han vuelto y, bueno, yo creo que son una banda sonora ideal para estos días de lento infierno casi veraniego.

El sábado pasado al final me acerqué al Retiro, y pude saludar a Luis Alberto de Cuenca, que parecía derrotado por el calor pero se recompuso con su habitual afabilidad y estuvo encantador. Saludé también a Ricardo Dibbuks, hiperactivo como de costumbre, y al amigo FHNavarro, que andaba también por allí. Charlé un rato largo con Ángel de la Calle, y con Jesús Moreno, Álvaro Pons, Rocío Ayuso y Raúl García (hacía igual veinte años que no veía a estos dos). Buena gente toda.

El resto de la semana bien, gracias.

Días tranquilos en el edificio Baxter. (Y mañana, más.)




sábado, 10 de junio de 2017



Música para el fin de semana. En el edificio Baxter suenan a menudo los discos de La Buena Vida, es sabido, y la noticia de que algunos de sus miembros vuelven a hacer canciones me pone de muy buen humor. Que la nueva banda se llame Amateur, también, por estas cosas mías que no sé explicar (ni falta que hace).

Por lo demás, la semana ha sido rara, pero no mala. Mucho calor, eso sí. Estos adelantos del verano me están dejando para el arrastre...

Dos cosas, dos, que también me ponen de buen humor: esta tarde firman en la Feria del Libro Ángel de la Calle y Elisa McCausland, a las seis y media y a las ocho, poco más o menos. Pinturas de guerra, ya lo he dicho aquí (y lo diré muchas veces más) es una de las novelas gráficas (!!!) de este año, y Wonder Woman: el feminismo como superpoder, seguramente, el libro de teoría que con más ganas espero (con permiso del Carcelero). Si reúno fuerzas (nosotros, los morlocks, lo del sol lo llevamos regular nada más), igual me acerco.


viernes, 9 de junio de 2017








Conseguir un home run, por fin...

... y descubrir que no. Pobre Charlie Brown.


¡Y llegan los móviles! (Otro de esos breves relámpagos de realidad que a veces se cuelan en el universo cerrado de Peanuts.)



Peanuts, 1993.

sábado, 3 de junio de 2017



Música para el fin de semana. Esto tiene un montón de años, y ese jovencito tan intenso es Robert Smith. Y eso. Ya está.

¿Más cosas? Bueno, ayer alguien vino a recordarme que el jueves cumplí 32 años, que se dice pronto, en el Marco Incomparable. No le tiré por la escalera ni nada. (Y va Max hoy y publica esta cosa maravillosa de aquí abajo en el Babelia. En fin.)


Por lo demás, bien. Las chicas van terminando exámenes, el verano sigue enseñando los dientes (habrá que ir sacando los pantalones cortos del armario, por mucho que con ellos parezca un minion, pero es que LA CALOR).

Días tranquilos en el edificio Baxter, you know.



domingo, 28 de mayo de 2017


Cosas que me ponen de buen humor.


Por ejemplo, charlar (vía wassap, también) con C a cualquier hora. Contarle proyectos inmediatos, cotilleos, naderías. Que me cuente sus cosas.

O compartir a Rita Pavone con la chica pelirroja y con Mer.

Ver a los gorriones que vienen al balcón a beber agua y, un par de ellos, a bañarse sin ningún pudor.


Ahora mismo, mirar el cielo nublado, esperar la lluvia (el viento se ha levantado de repente; no puede tardar ya mucho).

sábado, 27 de mayo de 2017


Música para el fin de semana. Más Kate Tempest.

La semana ha sido larga y rara, a ratos intensa. Bien por los reencuentros, mal por el verano adelantado que arrasa la calle.

Y poco más, de momento. (Bueno, sí, que empezó la Feria del Libro.)

Seguiremos informando. 

sábado, 20 de mayo de 2017




Música para el fin de semana. Las odio. ¡Vitaminas!

Poco más. Volví de Portugal, trabajé un día, terminé de ver Legion (que me ha gustado mucho) y he empezado con Z (Christina Ricci interpreta a Zelda Fitzgerald, no esperará nadie que sea imparcial aquí, ¿verdad?).

Seguimos.


viernes, 19 de mayo de 2017


Cosas que me ponen de buen humor.

Con la poesía he tenido (tengo todavía) una relación accidentada, más bien. Siempre (desde Gloria Fuertes en la tele, me parece, pero igual no tiene que ver) me ha costado asumir el artificio, porque artificio me pareció siempre el asunto de la rima y la métrica. (Culpa mía, en cualquier caso. Nada que reprochar a nadie que no sea yo.) De manera periódica, y a lo largo de los últimos años, me he acercado a algunos (algunas, casi siempre) poetas, buscando. He encontrado, a veces, ventanas por las que colarme, y jardines en los que sentarme a pasar un tiempo. Me he dado también en las narices con unos cuantos muros de cemento, con alguna puerta cerrada a cal y canto.

Dejo aquí algunos jardines recientes.


Estos días pasados he disfrutado con el último poemario de Luna Miguel, El arrecife de las sirenas: no me canso de leer la secuencia del viaje a Japón. A ella la conozco de libros anteriores y de su actividad en las redes. También a María Sánchez, que ha publicado Cuaderno de campo. Y a Jean Murdock, de la que me ha llegado hoy mismo Los poetas que no fueron. (Esto, para los que arrugan la nariz cuando ven internet y poesía compartir frase.)


Con Elena Medel me pasó algo curioso: buscaba otro libro, y encontré Un día negro en una casa de mentira, que reúne sus trabajos anteriores. Lo hojeé porque de algo me sonaba el nombre, y descubrí un capítulo titulado Un soplo en el corazón, como el disco de Family: catorce poemas, uno por cada canción. Una de esas bobadas por las que me dejo guiar, casi siempre felices.




Alicia Álvarez es la mitad de Pauline en la playa (seguimos con pop), y hace tiempo que andaba detrás de hacerme con este La aguóloga; recuerdo alguna excursión desnortada por las calles de Gijón buscando una librería donde imaginaba que podría encontrarlo, pero lo que no encontré fue la tienda.




Todo bien.

Días tranquilos en el edificio Baxter.

jueves, 18 de mayo de 2017










Es curioso ver cómo los mismos títulos y autores aparecen una y otra vez en boca de los niños (o en la cabeza de Snoopy): El gran Gatsby, Crimen y Castigo, Tolstoy, Historia de dos ciudades, Los hermanos Karamazov, Alicia en el País de las Maravillas... por no hablar de la fijación de Schulz por Ciudadano Kane.


Peanuts, 1991.